Crónica de una muerte anunciada: vivir en Venezuela

24 de febrero de 2014: “uno de los niños se acercó a ayudar al muchacho de la universidad a limpiarle la herida de los perdigones a la muchacha, llega la policía y el muchacho le dice al niño ‘corre que se vienen los tombos’, en ese momento el niño se escondió debajo de un carro, pero los policías se dieron cuenta y lo sacaron de debajo del carro, y casi a quemarropa le metieron el tiro un poco más arriba de la nuca, le entró por un lado y le salió por el otro, y quedo ahí… muerto”.

Esta es la narración de una persona que estaba en la escena del crimen, porque no hay medios de comunicación que lo narren. Esta es la historia de cómo Kluivert Roa, estudiante de liceo de 14 años, fue asesinado por la Policía Nacional Bolivariana hoy en el estado Táchira.

Esta es la crónica de una muerte anunciada, anunciada por la dictadura venezolana el 27 de enero de este año con la Resolución que autoriza el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal”, como último recurso para “evitar los desórdenes, apoyar la autoridad legítimamente constituida y rechazar toda agresión, enfrentándola de inmediato y con los medios necesarios”.

Para que quede claro, lo que le dice la resolución a un policía cualquiera es: cuando a ti te dé la gana, métele un pepazo a los que están protestando, luego dices que estaban muy violentos y se acabó el asunto. Para que quede claro, lo que nos dice la resolución a todos los venezolanos es: tu vida vale lo que cuesta un baja, a quemarropa, en la cabeza. No basta con que los delincuentes te maten, con que una bala perdida te mate, porque también la dictadura te mata.

Escribo de manera breve, para exteriorizar este dolor que siento y para hacerle saber a la gente que no lo sabe que hoy un niño de 14 años murió asesinado por la dictadura venezolana, los elementos que posibilitan que esto ocurra son muchos, pero yo me quedo con los siguientes:

– El odio que el Estado ha propiciado de parte de los cuerpos de represión del país hacia los estudiantes como principal blanco de ataque.
– Las leyes que posibilitan y legitiman el uso de la violencia mortal para reprimir una protesta.
– El sentimiento de poder que le genera a un policía el asesinar a un inocente, porque sabe que la impunidad del régimen lo ampara.

Los invito a que piensen en sus propias razones para la muerte de Kluivert Roa, para la muerte de Robert Redman, para la muerte de Bassil da Costa, para la muerte de los dos muchachos desaparecidos de una protesta y encontrados en Catia con múltiples disparos.

Los invito a que piensen en qué país estamos viviendo, o sobreviviendo, como a mí me gusta llamarlo. Por mi parte, considero que vivimos en un país retórico, donde es válido asesinar a quemarropa a un niño venezolano de 14 años y al día siguiente condenar a Israel por hacer lo mismo. Vivimos en un país de mentira, en un país de cabeza, en un país que chorrea sangre joven y espesa, Venezuela se ahoga en la sangre de su pueblo. Vivimos en un país…

Hoy fue la muerte (asesinato) anunciada de Kluivert, ¿a quién le toca mañana, Nicolás?

PD. Les dejo links de medios internacionales con información:
Deutsche Welle | Matan a estudiante durante protestas en Venezuela: http://goo.gl/3DDJdu
El País | Muere de un tiro un adolescente en una protesta opositora en Venezuela: http://goo.gl/Bvinhn

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s