Mi única arma es la razón

Paso por aquí a dejarles una breve anécdota de hoy, mi primer de día del 5to semestre en la carrera de Estudios Internacionales de la  gloriosa y maltratada Universidad Central de Venezuela, que se ha convertido en la casa de numerosos delitos e infracciones antes, durante y después de cada proceso electoral.

El asunto es que al salir de 4 extenuantes bloques de clase seguidos, unos amigos y yo nos encontramos con un toldo rojo con estruendosas cornetas y afiches del candidato  Nicolás Maduro, o como muchos lo llaman: candidato de “la patria” (patria… ¿eso se come?), estaban justo en frente de la Escuela de Derecho, en lo que los ucevistas llamamos El Charco.

Me dirigí , con todo respeto, a una muchacha que repartía volantes de contenido político partidista en el toldo y le dije: “¿Sabías que esto es ilegal?”, eso fue todo lo que dije amparada, además, por la siguiente norma establecida en el REGLAMENTO DE NORMAS DISCIPLINARIAS de la UCV [1]:

 Artículo 5°. No se cederán los locales de la Universidad, así como tampoco sitios del área universitaria, para la realización de asambleas, concentraciones o reuniones de carácter político partidista o religioso.

 Artículo 6°. Queda absolutamente prohibido fijar afiches, pancartas y cualquier otro tipo de propaganda político-partidista en el recinto universitario.

Es evidente que estos jóvenes no conocen las normas de su propia universidad, es probable que la gran cantidad de tiempo que emplean contraviniéndolas, en este caso haciendo propaganda político partidista dentro de la universidad, no les permita estudiar y leer estos reglamentos.

Digo que es evidente que no las conocen porque la única respuesta que recibí fue: “¿y Capriles no es ilegal?”, más tarde profirieron en contra de mí un lejano “¡MUCHACHA MARICA!” que logré ignorar magistralmente sabiendo que el insulto es el arma de quienes no tienen razón.

Eso fue todo, lo grave del asunto se resume en 2 cosas:

1)      La ley es igual para todos: así hubiese sido un toldo de Capriles habría hecho el mismo comentario informativo acerca de la ilegalidad de la acción propagandística.

2)      Las emociones opacan a los argumentos: yo no atacaba a nadie, sólo di mi muy válido argumento amparado en las leyes universitarias y en el reglamento que anteriormente cité, si sólo recibí un puñado de insultos no tengo la culpa de la ignorancia de quienes los profirieron. SÍ, los estoy llamando ignorantes, y no me arrepiento de eso.

La universidad es un espacio de pluralidad, de intercambio de saberes, de opiniones, de cultura, y para mantener ese espacio neutral se deben respetar las reglas, no quisiera descansar hasta que este país pueda parir más venezolanos con argumentos y menos venezolanos tirapiedras o irracionales de un lado o del otro, no se crean que  no existen opositores rancios. ¡Sí se puede! Espero… espero que sí se pueda.

A veces pienso “¿para qué discutir, si al final el insulto tiene más seguidores y los altaneros siempre tienen barra?”, después me digo a mí misma: “mí misma, no seas tonta, la pelea es peleando, tú única arma es la razón”.

Referencias:

[1] Reglamento de Normas Disciplinarias de la Universidad Central de Venezuela: http://goo.gl/0fYve

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